Para escribir o decir algo interesante todos los días hay que reunir varias cualidades que no abundan. La primera es conocer bien el tema sobre el que se habla; no solo desde una perspectiva presente, sino también con su contexto histórico. La segunda podría ser el talento de contar bien las historias, ya sea en formato escrito o audiovisual. La tercera, tener la humildad para recurrir a las fuentes de información que pueden saber más de algún tema concreto. Y la cuarta -quizás la más importante- sería la de mantener la ilusión y la alegría de sorprenderse por las cosas que suceden. Como decía Ortega y Gasset, “sorprenderse, extrañarse, es comenzar a entender”.

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