<strong>Cuando los primeros hombres africanos empezaron a correr en los JJ.OO., </strong>europeos y estadounidenses se dieron cuenta de su potencial. Y tras ellos, llegaron ellas. Las mujeres también corrían. Atraerlas a este nuevo mundo no fue tarea fácil. <strong><strong>El machismo, las tradiciones ancestrales, los condicionamientos económicos,</strong></strong> las supersticiones y las religiones, hicieron que fuera más costoso su acercamiento al deporte de competición.

