Desde su primera gala en 1987 en el Teatro Lope de Vega de Madrid, los Premios Goya han dejado frases que combinan humor, emoción, crítica social y reivindicación, convirtiéndose en un registro de la historia del cine español. Fernando Rey, maestro de ceremonias de la primera edición, interrumpió a José Luis Garci y Fiorella Faltoyano con elegancia: “Perdonad, pero no estáis solos y se va a hacer de madrugada”, anticipando el eterno problema de la duración del evento. Al año siguiente, Fernando Fernán Gómez afirmó con ironía: “En España, los premios no sirven para nada”.

