Las cuentas no le salen a Ancelotti ni a nadie: si no marca Bellingham...
Fuente: Marca Original en marca.com
Lo bueno del nuevo Bernabéu en noches como ésta es que provoca un efecto hipnotizador. Es difícil elegir dónde mirar. Está el videomarcador, el techo, la nueva grada, ese césped de quita y pon que vuelve a lucir impecable... y, sobre todo, Bellingham. El inglés, hasta en las peores noches. merece un seguimiento durante los 90 minutos. Engancha hasta cuando asusta porque parece que se lesiona. El silencio en el minuto 10, cuando parecía que se retiraba con el hombro maltrecho, habla de la sintonía que existe entre la grada y el jugador. Desde Cristiano no se ha visto nada igual en el Bernabéu.