Es la moto que todos los pilotos quieren y por la que muchos aceptarían incluso un buen recorte de sueldo en MotoGP. La Desmosedici GP de Ducati lleva años siendo la montura más equilibrada y la absoluta referencia en la élite del motociclismo. Los logros de la magnífica máquina de los italianos la han situado a la par de la NSR500 de Honda a finales de los noventa, ambas capaces de cosechar 22 victorias consecutivas. Aunque el francés Johann Zarco, precisamente con el prototipo más reciente de los japoneses, obligó a desechar las camisetas conmemorativas por la gesta de los 23 en Le Mans, lo cierto es que la fábrica de Bolonia sigue marcando el paso gracias a una filosofía técnica que ha revolucionado la manera de entender la disciplina.

