París, que celebró el año pasado unos exitosos Juegos Olímpicos, se cuelga otra medalla histórica este sábado. Las calles de la capital francesa vibran: entre la alegría por la victoria y el temor a los altercados. Antes de que acabase la primera parte ya se producían las primeras cargas en los Campos Elíseos, fortificados desde primera hora de la tarde. Poco antes del final del partido, las fuerzas del orden habían detenido ya a 68 personas, en los alrededores del Parque de los Príncipes, el estadio del PSG, y los Campos Elíseos. Al término del encuentro, cuando los futbolistas todavía celebraban en el campo, a miles de kilómetros, en Múnich, los detenidos son más de 80.

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