<strong>Bronceado, sentado en un taburete de monologuista, tan cómodo en un escenario como Mick Jagger,</strong> con un manejo de micrófono de ‘coach’ de los que reciben ovaciones corales mientras sus ahorros inician el minuto de silencio, <strong>Laporta se aprestó a dar explicaciones sobre el llamado ‘caso Negreira’. </strong>

