El susto se quedó en eso, en un aviso serio, pero no en una tragedia. Mikel Landa dice adiós a la Itzulia tras el incidente sufrido en la segunda etapa, una de esas caídas que congelan el pulso del pelotón y obligan a mirar más allá del resultado inmediato. Un movimiento extraño del coche médico provocó su accidente. Otra vez la mala suerte.

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