El Atlético vuela. Es volcánico. Está imparable. Quién iba a decir semejantes aseveraciones hace apenas una semana. El Rayo se puso 1-2 y el castillo parecía derribarse. Sin remisión. Pero apareció la Araña para picar y desde entonces todo se colocó en su sitio. Ahora, apenas una semana después: este Atlético mete miedo. Al menos, infunde el respeto que parecían haberle perdido los rivales.

wf_cms.rss.read_more

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *