La noche en la que Kevin de Bruyne se despidió de la casa del Manchester City y a Guardiola se le llenaron los ojos de lágrimas en ese adiós hubo un espacio para la sonrisa en el destronado campeón de la Premier. Volvió Rodri y todo para los deprimidos citizens pareció volver a su sitio: sumó su partido consecutivo número 36 en la Premier sin conocer la derrota. Puede parecer una anécdota porque el mediocentro saltó al campo con apenas poco más de diez minutos por jugar y el duelo ante el Bournemouth estaba resuelto, pero es también un síntoma porque pocos futbolistas tienen tal incidencia en el rendimiento colectivo como el segundo Balón de Oro de la historia del fútbol español. Desde que se lesionó Rodri el Manchester City apenas ganó el 51,9% de los partidos que ha disputado.

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