Cada vez que Carlo Ancelotti se coloca delante de la pizarra antes de un partido de postín, el once sigue empezando por los dos nombres de siempre: Kroos y Modric. No hay día que el italiano se siente ante los medios y no tenga que responder a un racimo de preguntas sobre la vigencia del alemán y el croata; sin embargo, el libro de estilo del italiano no se ha movido un centímetro en lo referente a sus dos piezas más distinguidas del centro del campo. “Algo habrá que hacer”, soltó el fin de semana sobre el planteamiento copero en el Camp Nou, obligado a remontar el 0-1. Un movimiento que, por supuesto, no pasó de entrada por rebajar a Kroos y Modric, innegociables para Carletto, un preparador regido por los viejos códigos de las jerarquías adquiridas. La novedad fue Rodrygo, hombre dotado en remontadas, y el que se cayó fue el pivote defensivo (Tchouameni) y Camavinga se volvió a recolocar en el lateral zurdo.

