El Norte pobre y obrero que retrató Agnès Varda, y convirtió en poesía triste y hermosa sus casas de ladrillo, crisis industrial, calles oscuras, paro, alcohol, encuentra su orgullo y su destino en la París-Roubaix, y allí nacen los héroes, y extiende una alfombra roja a Mathieu van der Poel y honra a Tadej Pogacar, que cae en mitad de la pelea, se levanta y se rinde, derrotado como ellos por un futuro sin inteligencia ni sensibilidad.

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