En las competiciones de escalada, los participantes quedan ocultos al público, confinados en una zona de aislamiento para que no puedan ver la configuración de los bloques de escalada a los que han de enfrentarse ni de las vías que exigen uso de cuerda. Por eso, un murmullo de sorpresa recorrió las gradas del rocódromo de Seúl (Corea del Sur) el pasado domingo cuando irrumpió, tras la cortina, la figura de Elnaz Rekabi con el pelo al descubierto recogido en una coleta y una cinta como único adorno.

