A las nueve de la noche de este miércoles, en el Red Bull Arena de Salzburgo, por primera vez en la historia un árbitro no europeo dirigirá una final de la Supercopa de Europa, un torneo que echó a andar en 1973. El somalí Omar Abdulkadir Artan fue seleccionado hace dos meses por la UEFA para hacerse cargo del partido que enfrenta al campeón de la Champions, el PSG de Luis Enrique, con el de la Europa League, el Aston Villa de Unai Emery. La decisión del organismo que rige el fútbol continental tiene un simbolismo enorme después de que el Gobierno de Estados Unidos vetara el pasado junio la entrada del colegiado en su territorio e impidiera que este se convirtiera en el primero de su país en acudir a un Mundial. Al juez al que la FIFA no pudo rescatar ante las duras restricciones aduaneras de Washington, a la víctima del primer escándalo de la pasada Copa del Mundo, la UEFA lo resarce y lo coloca bajo los focos en el gran escenario que da el pistoletazo de salida a la temporada europea de fútbol.

