una estafa que podría llegar a los 3.000 euros por damnificado. Una vez en España, las víctimas del fraude -se ha identificado a seis- sólo conseguían acceder a pruebas en equipos de categorías inferiores y, tras no poder obtener las licencias federativas necesarias, quedaban en situación de desamparo y sin recursos económicos, según informa este viernes la Dirección General de la Policía.

