<strong>Íbamos a presenciar ‘in situ’ el partido en La Plata (ciudad a una hora de Buenos Aires),</strong> pero el amigo Juan Román Riquelme, vicepresidente de Boca, me invitó a verlo con un asado en su casa de Don Torcuato, y allí vivimos este nuevo triste episodio del fútbol argentino.

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