En la película Granujas de medio pelo, de Woody Allen, el protagonista estudia el golpe de su vida: atracar un banco y hacerse por fin multimillonario. Para ello, alquila el local contiguo al banco y monta allí, con su mujer, una tienda de galletitas desde la que poder hacer un butrón perfecto sin llamar la atención; el problema surge cuando, de forma inesperada, las galletitas que hace su esposa se convierten en la sensación de la ciudad, y los dos terminan siendo multimillonarios gestionando un imperio de galletas y dulces.

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