Las palabras ‘peste bubónica’ están rodeadas de un aura de terror: remiten a la Peste Negra, la epidemia (quizá pandemia, diríamos hoy) que mató a entre 80 y 200 millones de personas en Europa y el Norte de África en el siglo XIV y que, desde entonces y hasta el siglo XIX, reapareció con relativa frecuencia pero sin tanta fuerza, dejando tras ella siempre un rastro funesto.

