Como si fuera una especie de hechizo, en el que los cánticos del Spotify Camp Nou borran a sus jugadores del campo, Lamine Yamal se quedó solo en el Barcelona. La hinchada azulgrana acostumbra a ovacionar a Cubarsí, a Pedri y también a Raphinha. Ocurre algo curioso: el barcelonismo todavía no se rinde a Lamine, el joven llamado a reescribir la historia del Barça.

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