La Selección española es una maravilla. Sin Pedri, Nico Williams y Lamine (tres fenómenos), se pasearon por Europa y clasificaron para el Mundial como si fueran dueños del fútbol. Convencen y atraen porque juegan bien y juegan lindo. Te ganan sin tener prisa, como si al balón le sobrara tiempo para descubrir las debilidades de los adversarios. Jugadores con técnica y criterio que reciben pocos goles, marcan muchos y dominan los partidos. El balón está de su lado desde que la España del tiqui-taca le robó a Brasil la admiración del mundo. Doble mérito, porque lo hizo en un momento en el que el fútbol fabrica jugadores fuertes físicamente y obedientes con el método. La tendencia confunde al fútbol con un deporte. No se equivoquen: antes es un juego.

Seguir leyendo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *