El año 1997 marcó un antes y un después para el golf europeo. La Ryder Cup, la competición que enfrenta a Europa y Estados Unidos cada dos años, rompió una tradición histórica. Pese a la alternancia de continentes a la hora de disputarse el evento, la sede en Europa siempre había estado fijada en las Islas Británicas y por primera vez, gracias a la influencia de Severiano Ballesteros, se hizo una excepción para que el torneo viajara a España.

