En un <strong>matrimonio que dura cuatro meses</strong>, las dos partes deben mirar dentro de sí para explicar cómo ha podido suceder esto. No es normal. Ni siquiera prudente echarle la culpa al de enfrente. <strong>Crisis hay en todos lados.</strong> Todas las parejas discuten por las pequeñas cosas del día a día, de la convivencia, que al final construyen nuestra realidad diaria. De esto depende que sea mejor o peor. Y el fútbol no escapa a esta gran verdad. <strong>Las relaciones pueden durar años sin que se provoque un pequeño arañazo entre las partes.</strong> Cada uno hace su trabajo. <strong>Llegan las victorias y las derrotas;</strong> los abrazos y encontronazos; los regates y las lesiones; las ovaciones y los abucheos… Todo va dentro del mismo pack. <strong>De ese sentimiento que rodea al mundo de la pelota y que hemos comprobado de cerca en este Mundial.</strong> No valía ningún argentino tras caer frente a Arabia Saudí. Ahora, son dioses adorados por las calles de Buenos Aires. Sin embargo, siempre se puede explicar una ruptura. Mejor si se ve con lejanía, sin caer en la excusa fácil que propone uno de los implicados. Vamos a ello.

