A las 18.00 horas, con la puntualidad que les ha exigido Flick toda la temporada, los jugadores del Barcelona ya estaban en el autocar descapotable que les llevó durante tres horas y media por las calles de la Ciudad Condal, que estaban llenísimas. Desde el Camp Nou hasta Arc del Triomf. Con el color azulgrana como banda sonora, sólo matizado con las banderas de los lugares de origen de algunos jugadores, los culés se dieron un auténtico baño de masas. Eso sí, antes de arrancar el autocar de la explanada del estadio, Laporta, móvil en mano, inmortalizó el momento en reiteradas ocasiones. Como un seguidor más. No fue con el equipo, pero se guardó un recuerdo para toda la vida. 

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