Santiago Castro encontró un gol donde apenas cabía el balón y, rodeado de cuatro defensas, se inventó una vaselina deliciosa que abrió el camino de la victoria de la Roma frente al Genoa (2-0), mantuvo al equipo de Gian Piero Gasperini a dos puntos del Inter y permitió al delantero argentino celebrar su estreno goleador con la camiseta del conjunto romano.

