Sin apenas tiempo para digerir la que ha sido una temporada electrizante, este martes se ha saludado al curso 2026-27 con la presentación de los calendarios, miles y miles de partidos para dibujar un mapa de pasión que recorrerá, de agosto a junio, todos los puntos de nuestra geografía. Nada ilusiona más que el inicio de algo, el imaginarse lo que puede ser, y los clubes visualizan sus objetivos conociendo ya el camino, del todo imprevisible por mucho que la ruta ya esté marcada. Es, en cierto modo, la grandeza del fútbol.

