El 14 de enero de 2011, al grito de “¡Fuera Ben Ali, la revuelta continúa!”, el alzamiento de los miles y miles de ciudadanos que se habían agolpado en las calles de Túnez surtió efecto y el entonces presidente, Zine el Abidine Ben Ali, se vio obligado a huir en un vuelo que puso fin a 23 años y 5 mandatos de autocracia. Este triunfo civil, forjado a base de manifestaciones, huelgas y protestas masivas, se conoció por el sobrenombre de la Revolución de la Dignidad, y la caída de la dictadura señaló al país como un modelo inspirador para otras naciones de su entorno geográfico y religioso.

