Lo que está viviendo <strong>Frenkie de Jong</strong> este verano tiene tela. El centrocampista ya no sabe cómo decir al <strong>Barça </strong>que él quiere quedarse, porque es feliz en el equipo de Xavi (en el que siempre quiso jugar y triunfar), porque su pareja y él están más que adaptados a la Ciudad Condal y, por último y no menos importante, porque tiene un suculento contrato en vigor. Pero desde el club catalán están poniendo a prueba un día sí y otro también su resiliencia. Casi cada jornada hay una información que le invita, de forma más directa o indirecta, a irse. La entidad, con estrategias variadas, presiona. De momento, el profesional está superando el asedio con estoicismo. Y no debe ser nada fácil.

