Es una secuencia tremenda. Fernando Alonso marcha 11º en la última vuelta mientras persigue al Red Bull del japonés Yuki Tsunoda. Pasar es casi imposible y en la recta de subida a la zona de la Variante Alta explota. Se toca las manos del caso en varias ocasiones, sabe que los puntos se escapan. Tras un desastre estratégico, tras otra lección de pilotaje. Lo de Alonso fue, esta vez, una remontada que no llegó.

