Marcó el gol y entró en trance, se quitó la camiseta del Inter y otra más que llevaba por debajo. Quizás era hasta lógico que fuese Francesco Acerbi (Milán, 1988) quien encontrase a la desesperada una solución para su equipo, un gol en el último instante del partido contra el Barcelona que llevó la eliminatoria a la prórroga y les recolocó en el camino de la final de Múnich. Acerbi, un veterano defensor de típicos trazos italianos que tiene tras sí una historia nada común.

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