Contaba en una comida informal Óscar Pereiro, ganador del Tour de Francia 2006, que por extraño que parezca no todos los equipos miran primero a su corredor sino que lo hacen a la chequera, hasta el punto de que en ocasiones a los ciclistas no se les sufragan las jornadas de concentración en altura o, incluso, deben coger un avión desde otra ciudad porque sale más económico. Eso no ocurre en el Jumbo-Visma, equipo sólido en lo económico [aunque nadie como Ineos, Israel o UAE] y de filosofía clara, volcada en el corredor y la tecnología. “Los ciclistas son lo primero. Toda la ayuda que les podemos dar para mejorar, para descansar, para recuperarse, es buena. Se trata de que tengan lo máximo posible para que puedan ofrecer su mejor versión”, resuelven con orgullo desde el conjunto holandés. Y, según defienden, lo que marca la diferencia es la nutrición y su aplicación Foodcoach, que se puede descargar en Google Play o App Store. En ella confían para que Roglic [en sus piernas también, claro] se haya recuperado y pueda vencer la crono de hoy, donde se las verá de nuevo con el hasta ahora inefable Evenepoel y su maillot rojo.

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