Solo había pasado media hora en el Olímpico de Roma y la Real Sociedad ya tenía el partido perdido, con tres goles en contra y en inferioridad numérica, después de la expulsión por doble amarilla de Aihen Muñoz, demasiado ingenuo frente a un árbitro de mano ligera. La Lazio aprovechó todas las debilidades realistas, incluso la falta de finura en el remate, para poner distancias enseguida.

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