Luis Enrique emborronó su gran año en el epílogo. El Chelsea le sacó de quicio, le quitó el Mundial de Clubes, le metió una goleada de esas que parecía que sólo podía propinar su PSG y el asturiano dejó una imagen lamentable yéndose a por Joao Pedro y golpeándole. Con la FIFA presumiendo de torneo, de gran final y de éxito con Trump en la grada, es de esperar que le caiga una sanción con la que cierra un año que, hasta esta noche, había sido brillante.

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