Acostumbrado el Atlético a cuidar todo tipo de detalles y a repetir todo aquello que sale bien por superstición, la final de Copa tampoco se libra de las cábalas que Simeone siempre tiene en cuenta. De este modo, pese a que a los rojiblancos les corresponde oficiar como locales por aquello de la antigüedad, no será así en lo que a los banquillos se refiere.

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