A la salida del entrenamiento del Real Madrid, el jugador inglés, que iba de copiloto, se paró con el coche para firmar autógrafos a los aficionados que esperaban en la salida. Cuando retomó la marcha, un coche de policía apareció por su izquierda para ordenarle detenerse. El jugador fue advertido por parar el vehículo en mitad de la calzada para atender a los aficionados madridistas allí presentes.

