Cuando el nombre de <strong>Jude Bellingham</strong> empezó a sonar en las oficinas del <strong>Bernabéu</strong>, hace más de un año, su nacionalidad fue la primera duda que asaltó a los encargados de llevar a cabo la operación. Los británicos nunca han terminado de encajar bien en el Real Madrid, empezando por <strong>Cunningham </strong>y terminando por la leyenda<strong> Gareth Bale</strong>, que ofreció unas prestaciones sensacionales en sus primeros años, pero que nunca se quitó la vitola de ser extraño. Su final dejó muy frío al club y al madridismo en general. <strong>McManaman</strong> también triunfó a su manera, mientras que <strong>Owen y Woodgate</strong> abandonaron el club blanco rápido y con más sombras que luces. Sólo <strong>David Beckham </strong>cumplió plenamente con las expectativas creadas tras su fichaje, sin olvidar el Real Madrid que buena parte de su primera temporada se la pasó volando casi a diario entre <strong>Madrid </strong>y <strong>Mánchester</strong>. De ahí, que el nombre de <strong>Bellingham</strong>, de primeras, provocara dudas.

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