Lo que parecía un partido resuelto con tres goles de ventaja pasada la media hora de juego, se convirtió en un suplicio final para el Atlético. Había exhibido una pegada brutal el equipo de Simeone que parecía finiquitar el partido antes del descanso. Sin embargo, un discutible penalti que le fue señalado a Mario Hermoso por un manotazo a Gonzalo Plata al borde del descanso le dio vidilla al Valladolid para la reanudación. Apretó el equipo de Pezzolano y se encontró con un gol de Escudero que convirtió el último cuarto de hora en un infierno para el Atlético.

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