La vida es imprevisible. Aunque adoramos organizar, una falsa sensación de dominio en nuestras manos, muchas cosas escapan a nuestro control. No elegimos dónde nacemos o con quién crecemos. Nunca sabemos lo que puede deparar el mañana, ni conocemos cuándo el cuerpo nos puede jugar una mala pasada. Hay que intentar saborear los momentos en los que disfrutamos, intentando ser felices con lo que tenemos.

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