Sólo queda una cita, el inminente Gran Premio de Bélgica, para que Aston Martin abra el grifo a su curso 2026. Se acabó el tiempo de sufrimiento tras un principio de curso realmente malo, y deben pasar al ataque para que el proyecto tome aire y demuestre que la unión entre una gigante apuesta económica, infraestructuras, el liderazgo técnico de Adrian Newey y un bicampeón en pista, Fernando Alonso, tenga resultados. O, por lo menos, vea que pueden llegar. Es un reto, sí. Y una obligación gigante para demostrar que no son meras comparsas dentro de la Fórmula 1.

