“El año que viene, con el objetivo de ser más justos con las jugadoras, intentaremos buscar una solución mejor”, comentaba hace un año la directora de Roland Garros, Amélie Mauresmo, haciendo balance. Sin embargo, vuelve a suceder. No hay rectificación ni remiendo alguno. Cuando cae el sol en París y se encienden los focos de la pista central, la luz alumbra a ellos, los jugadores. Sí, en masculino. Al igual que ocurriera en la edición anterior, los hechos hablan claro y subrayan la asimetría: de los diez partidos programados para la sesión nocturna, en la franja horaria estelar, nueve han correspondido al cuadro masculino y tan solo uno al femenino. Chirría otra vez el desequilibrio y arrecia la crítica, por mucho que desde la organización se esmeren en argumentar.

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LA CARA OPUESTA: LAS CONTRAINDICACIONES

Aunque el prime time tiene un componente jerárquico y aumenta o reduce el estatus de los jugadores, la gran mayoría de los profesionales prefiere competir durante la franja diurna. Trasnochar implica una modificación de la rutina y adaptar los biorritmos, además de saber gestionar el nerviosismo inherente al preámbulo de los partidos. Pero no solo eso. Significa también una fatiga extra al tener que acostarse de madrugada, puesto que después de jugar deben rebajar revoluciones, devolver el cuerpo a la calma y completar el apartado nutricional, si no hacer algún tipo de tratamiento.

En ese sentido, estos días se pronunciaba la joven Coco Gauff. “Supongo que para la televisión es lo más importante, pero en realidad apesta”, dice abiertamente la estadounidense, de 19 años. “Todos los jugadores con los que he hablado me han dicho que no quieren jugar de noche; en ese sentido, me alegro de que les den prioridad a los hombres, pero a la vez eso apesta”, repite la norteamericana.

Carlos Alcaraz, sin ir más lejos, prefiere competir de día y el año pasado ya alzó la voz cuando la organización de Roland Garros programó dos de sus encuentros por la noche, seguidos. “No me parecería justo. No me molesta, pero tienes menos tiempo para descansar y terminas todo muy tarde; aunque acabes a las doce, luego tienes que cenar, el fisio… y no se duerme igual por la adrenalina del partido”, expresó.

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