Cuando era pequeña en Radio El Día había un concurso en el que sorteaban entradas para los partidos del CD Tenerife. Mi abuela, que se las sabía todas, tramó una estrategia para lograrlas, aprovechándose de que desde bien pequeña llevo en la sangre el azul del equipo. Llamaba, me ponía el auricular en la boca y me hacía cantar el himno del equipo: “Tenerife, nuestra noble tradición tienes que defender…”. Uno de mis primeros recuerdos como aficionada al fútbol es ir a la redacción y recoger esas entradas y dárselas a mi abuelo para que tuviera una inmensa alegría.

