En los años 80 y 90 del siglo XX, la NBA construyó y exportó un relato global. Dos nombres y dos equipos destacan sobre el resto —el de Michael Jordan, líder de los Chicago Bulls y el de Magic Johnson, al frente de Los Ángeles Lakers— y, como en toda buena propuesta, se sumaba una tercera opción para aquellos que no terminaban de verse reflejados en alguno de los citados deportistas. Esa opción era la de los Boston Celtics de Larry Bird. El mítico color verde del equipo de Boston se hizo un hueco en el corazón de los aficionados al baloncesto durante la temporada 85-86, en la que sumaron unos números de impresión: 67 victorias y 15 derrotas en la liga regular, 15 triunfos y únicamente tres partidos perdidos en las eliminatorias que los llevaron hasta por aquel entonces su 16º anillo de campeones Y a incluir aquella plantilla en el eterno debate sobre cuál es el mejor equipo de la historia de la NBA. La franquicia del trébol tendría que esperar hasta 2008 para sumar un nuevo título a las vitrinas. Y ahí, en 17, siguen desde entonces. No son pocos —únicamente Los Ángeles Lakers los igualan, y los Chicago Bullls, por ejemplo, suman 6— pero cada vez están más lejanos aquellos tiempos de la mística y, cada vez, se hace más necesario acudir a la historia para explicar la grandeza de la entidad.

