La NASA ha advertido de la inminente reentrada en la atmósfera terrestre de la nave espacial Van Allen A, un satélite científico de unos 600 kilos lanzado en 2012 para estudiar el campo magnético de la Tierra. La agencia espacial ha señalado que, aunque la mayor parte del aparato se desintegrará al atravesar la atmósfera, algunos fragmentos podrían sobrevivir y caer en la superficie del planeta.

