Es el jugador que hace que el fútbol de la selección española se acelere en los metros finales, justo donde se deciden los partidos. Dani Olmo (Terrassa, 7 de mayo de 1998) siempre ha sido una de las piezas más importantes en los esquemas de Luis de la Fuente, pero en este Mundial va un paso más allá. La exigencia en la que vive le empuja a querer siempre un poco más; es un inconformista constructivo e irreductible. Los mecanismos mentales que adquirió durante su paso por Croacia siendo apenas un crío le han dejado una huella de la que presume con orgullo. Esta entrevista la cierra con un «nos vemos en semifinales» cargado de confianza y completamente vacío de prepotencia. Un mensaje que nace, ante todo, de la fe ciega en su equipo y del máximo respeto a Bélgica.

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