La directiva del FC Barcelona se siente fiscalizada desde que ha empezado una especie de presión social por conocer con exactitud la situación económica del club desde el regreso a la presidencia de Joan Laporta en 2021. El vicepresidente económico Eduard Romeu explicó hoy el estado de la contabilidad en una reunión informativa que se interpretó como un ejercicio de transparencia frente a las acusaciones llegadas al Camp Nou. Aunque se han alargado los plazos y reducido los intereses, la deuda se mantiene en 1.350 millones mientras que la masa salarial prevista para la próxima temporada es de 528 millones cuando en junio del año pasado era de 656 millones y la temporada anterior fue de 708 millones. Es decir, en el primer curso se rebajó un 7,3% (52 millones) y ahora se ha descendido un 25,4% (180 millones) respecto a la llegada de Laporta.

