Hay dos intangibles que explican la reputación de la marca FC Barcelona y su capacidad para competir con la del Real Madrid: ser més que un club, una condición que se acreditó en 2006 por asociarse con Unicef, y tener un estilo de juego singular, expresado en el Balón de Oro de 2011 cuando el podio fue compartido por Messi, Iniesta y Xavi. Ambos son hoy motivo de discusión porque el fútbol del líder indiscutible de la Liga no acaba de responder al ideario barcelonista y los valores de la entidad están comprometidos por el Caso Negreira: el negro nunca mezcló bien con el azulgrana en la historia del Barça.

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