Carlos Jaén es agente inmobiliario, autónomo y, a partir de esta semana, un pequeño héroe del rayismo. Lleva tres viajes europeos encima siguiendo al Rayo. Bratislava, Atenas y Estrasburgo. Cada uno fue una operación de logística improvisada que empezaba antes de salir de España. Para Bratislava, el vuelo salía desde Alicante. Ida desde Alicante, vuelta con noche de hotel en Alicante. Para Estrasburgo, seis horas de escala en Frankfurt a la ida y otras seis a la vuelta. Cuando el Rayo se clasificó para la final de Leipzig, Carlos hizo un cálculo rápido. La opción más barata —un vuelo a Múnich con un día de antelación— salía a 550 euros más el tren y el alojamiento. Prefirió pagar 690, ir directo y salir el día del partido. Así nació la idea del chárter para ayudar al rayismo.

