El Dibu es único, bajo palos y cuando el árbitro pita el final del partido. Fue ahí cuando comenzó su verdadero show. El meta argentino lo tenía claro disfrutar y celebrar con los suyos. Nada más terminar el encuentro Emiliano Martínez primero fue corriendo a celebrarlo con sus compañeros para después ir corriendo a la grada, saltarse el control de seguridad y abrazar a todos sus familiares y volver al césped para seguir con la fiesta del Aston Villa campeón.

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