Muchos madridistas recordarán a <strong>Arjen Robben</strong> por su clásica jugada, una que repetía siempre y nadie era capaz de detener. <strong>La jugada, que la llegó a perfeccionar con el paso del tiempo, era simple… pero letal</strong>. Un gol asegurado (casi siempre) cada vez que arrancaba en conducción desde la banda derecha. <strong>Amago en corto, diagonal y zurdazo al fondo de la red</strong>.

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