Tal vez fue el espaldarazo definitivo. El que le faltaba para cerrar el círculo a Ryu Sato y dar el visto bueno a la operación con el Valencia. El centrocampista japonés estaba decidido a dar el salto a Europa, pero contaba con buenas ofertas de Países Bajos y de Alemania amén de la del Valencia. Lo que sucede es que a Sato le hacía gozo el sur de Europa y concretamente la Liga española. El Valencia era el mejor sitio para él, pero en todo ello faltaba un factor decisivo: saber si se lo creían como jugador. Ese era el paso clave que debía dar para que todo pudiera fluir.

