Lewandowski encargó la Liga de rebote y a última hora. El polaco y Gavi habían completado el carrusel del Barça mientras en el otro lado Simeone tiraba entre otros de los canteranos Taufik y Morcillo, que por cierto se desempeñaron con la misma dignidad que sus compañeros. Quizás por ahí se explica el resultado, por supuesto también por toda una segunda parte en superioridad numérica después de un partido en el que el Barcelona nunca se sintió del todo a gusto pero del que sale con medio campeonato en el bolsillo. Golpeó Cancelo, despejó Musso, apareció Lewy… y se impuso la lógica.

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